domingo, 26 de mayo de 2013

CUMBIA NENA de Cristian Jensen



Ficha técnica:

Actúan: Sara Pastormerlo, Eugenia Pérez Tomas
Música Original: Carminha Villaverde
Escenografía y vestuario: Eva Ritcher
Fotografía y diseño gráfico: Juan Manuel Mendoza
Producción: Candelaria Sesin.
Asistencia Artística: Julián Cabrera, Francesca Giordano
Dramaturgia y dirección: Cristián Jensen


Esta cumbia no es la villera. Esta cumbia es de nenas. De fantasías y sueños trucados, de amor y de odios. Cumbia Nena, opera prima de Cristian Jensen, compone dos personajes perdidos en una habitación, y la habitación en la noche.
Al estilo de Prevert, podría situar esa noche en la tormenta, la tormenta de la mente, la mente en sueños y así. Pero aquí, no hay mucha relación entre las cosas y se confunde la acción con el traspaso de un acto a otro. Quizás porque no todo tiene que tener un por qué. Tal vez, simplemente por cuestiones técnicas.
Técnicamente, Cumbia nena es impecable y la producción destacable: el sol que marca el día por afuera de la ventana, las diapositivas viejas -ejemplo de efecto audiovisual que se está poniendo de moda en estos tiempos-, las luces en general.
Menos importa que la sala sea chica –La Casona Iluminada otorga una habitación para las obras- porque eso le da un clima intimo, el espectador se entromete en la habitación de estas chicas.
Las chicas, Sara Pastormerlo y Eugenia Pérez Tomas -dos actrices formadas en el IUNA y con maestros como Pompeyo Audivert y Ricardo Bartis-, lucen sus talentos escénicos en la medida que la historia les permite contar lo implícito, mas allá de lo que se dice.
Y lo que se dice, finalmente, tal vez haga más referencia a lo ausente que a lo presente. Pero el espectador siempre es quien llena los espacios vacios en su mente, sea o no la intención. Lo importante es que quede claro por qué se hace lo que se hace en un escenario y que la gente lo disfrute.

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